
Antes de empezar quiero agradecer a Dios y a todas las personas que me apoyaron y dieron cariño en estos difíciles momentos que gracias al Señor ya pasaron.
Que traumático es pasar por alguna experiencia de un hijo accidentado sea cual sea el accidente. A continuación paso a relatar mi propia experiencia que pudo haber sido mucho peor pero que talvez y en forma seria, he pensado que sí tenemos un ángel de la guarda.
El miércoles 5 de abril aproximadamente a las 19:00 horas, estábamos con mi señora e hijo (Sebastián) de 1 año 4 meses, en la casa de mi cuñado y preparando las cosas para tomar once, en esos momentos nos encontrábamos un cuñado, dos sobrinas, mi concuñada y Rossana (mi señora), Sebastián estaba con otra sobrina en el living de la casa.
Al poco rato, y como es normal Sebastián se aburrió de estar en el living y quiso caminar y lo lógico era ir donde estábamos todos. Ya en la cocina que como nota puedo agregar que es una cocina grande con un comedor y televisión, se dirigió hacia su madre que estaba cocinando. Sebastián paso sin que nadie notara su presencia y en un segundo trato de abrir un cajón para alcanzar algo de la mesa donde se encontraba un hervidor. Hago hincapié en que todo paso súper rápido y creo que el hervidor estaba en un lugar lejos de los niños y sin peligro pero cuando las cosas están por pasar lamentablemente no se puede evitar. Bueno al tratar de subir al cajón la mesa se desestabilizo dándose vuelta el hervidor sobre mi hijo. Por el ruido que causo miré hacia atrás y vi que Sebastián estaba en el suelo y mi concuñada levantándolo rápidamente, en el momento pensé que sólo se habría caído pero cuando empezaron a gritar que se había quemado me levante rápidamente y se lo arrebate de los brazos para mojarlo, no sabia donde se havia quemado yo le mojaba la carita mientras ellas le sacaban la ropa para ver el resto del cuerpo, nos dimos cuenta que el pie estaba rojísimo así que también empecé a mojarlo.
En ese momento, era el que mantenía mas la calma, Rossana lloraba y no atinaba a hacer nada, tomé la decisión de ir a algún servicio de urgencia, ¿dónde? Lo mas cercano era la Clínica Dávila, así que rápidamente estuvimos en el auto rumbo a ella. La verdad que en una situación así y más aun siendo un hijo, no respete nada ni nadie en el trayecto, imagínense a un hijo llorando desgarradamente junto a la madre que trataba de consolar lo inconsolable que era ese dolor que tuvo que pasar un niño de 1 año y 4 meses, mi desesperación por llegar era tal que la bocina ya ni sonaba de tanto tocarla para que los otros vehículos se hicieran al lado, y como si fuera poco parece que los semáforos estaban todos en contra mía, no sé cuántos me pase pero uno me toco y habían otros autos delante, el tiempo era eterno.
Ya llegando a clínica no encontraba Urgencias, un señor me vio que venia rápido y supongo que adivino que buscaba el lugar y me dirigió con el brazo donde era.
Rossana se bajo con mi sobrina y Sebastián y entraron, yo me dirigí a estacionar el auto. Cuando llegue nuevamente a urgencias ya estaba siendo atendido, pude pasar a ver desde fuera del box y vi como lo curaban, mi cuerpo temblaba de nervios, mis ojos llenos de lagrimas e impotencia de no poder hacer nada para terminar con su dolor, imagínense, nunca había tenido un sentimiento así, no se... sentí muchas cosas y no sabía que hacer.
Bueno fueron momentos que gracias a Dios ya pasaron y que pudieron ser peores sólo se quemo un bracito y una pierna. El brazo fue poquito y la pierna fue mas pero no se tuvo que pasar a ninguna intervención.